El Faro

Fecha: 2016
Autor: Eduardo Delgado Orusco, Javier Viver
Publicación: VIA, Recolectores Urbanos
Páginas: 130

 

(…) Era evidente la necesidad de conseguir una cierta altura que hiciese visible la custodia desde cualquier punto de la capilla.

Basándonos en la experiencia de otras columnas como la “Columna-sin-fin” de Constantin Brancusi o el proyecto de Torre-Museo de San Isidro de Francisco Alonso para Madrid, entendimos que una cierta geometrización del faro contribuiría simultáneamente a dotarle de una ley de crecimiento y de una cierta vibración plástica.

De la obra de Brancusi adoptamos la construcción mediante módulos superpuestos, en nuestro caso utilizando una base pentagonal que venía originalmente dada por la geometría de los accesos del domo, aunque sometiendo esta geometría a un ligero movimiento mediante el giro de esa base, como en el proyecto de Alonso. No obstante, y para facilitar su rápida construcción, trabajamos únicamente con una base pentagonal. En efecto, esa geometrización nos pareció adecuada para la escala en la que estábamos trabajando y se demostró un acierto para facilitar su ejecución pues ésta se realizó con una única pieza triangular repetida 45 veces.

La vibración aportada por esa geometrización a la columna, activada a su vez por la luz de las velas de la base, perseguía evocar el fuego de la columna descrita en el Éxodo (13:21-22). De hecho, la misma columna, en su parte superior, se desmaterializaba transformándose en una corona dorada que celaba la presencia de la Eucaristía. No obstante esa corona se proyectó con la misma geometría que el resto de la pieza, transformando las aristas de aquellos triángulos en pletinas de latón doradas con pan de oro, que permitían ver la custodia en su interior.